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Full text of "Caras y caretas n03 3 8 1890"

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CARAS Y CARETAS 


SUMARIO 

Tuto; zig-Zag (prosa) por Eustaquio PelUcer—Por Las 
narices (prosa) por Pituitaria—Epigramas (Inéditos} 
dfe Figueroa (verso)—Farmacopea casera (prosa) oor 
Palpite—Carta de un pintor (verso) por Pincel- 
Teatros (prosa) Callban — ]Pobrecito!, (verso) por 

FereEuma—¿.í (verso) por F, Y.—Sport||(prosa) 

por Pío—Menudencias—Correspondencia particular 
«*Espe c táculoa—A vi goe, 

Grabad os—Dr. Juan Zorrilla de San Martin—Retrato del 
poeta oriental Fi güero a—Invención de la imprenta y 
varios intercalados en el texto y avisos por Schütz— 
Un duelo é. la americana por Cívico, 



Cuando se tuvo conocimiento de que 


había estallado una revolución en Bue¬ 
nos Aires y que, de sus resultas, había 
muchos muertos, algunos (vivos) excla¬ 
maron: «¡Bien por los pueblos dignos!» 
otros:«¡ Vivan los argentinos con honra!» 
y los mas: «¡A ello ha darlo lugar el Go¬ 
bierno!» 


A mí, sí he de decirles verdad, no se 
me ocurrid nada de eso. Recordé que en 
la capital vecina tenia un suscritor de 
Caras y Caretas y ante la perspectiva 
horrible de que hubiera podido sucumbir 
bajo el plomo cívico ó gubernista, con 
los ojos traspasados por el dolor y el 
corazón humedecido por el llanto, digo, 
al revés, exclamé; «¡Qué será de los 5 
reales correspondientes á la primera 
quincena!» 

Y no volví á tener tranquilidad, ni un 
solo instante, pensando en el importe de 
los dos números perdidos por causa de 
la revolución. 

Mi afán por conocer la suerte que ha¬ 
bía cabido á mi suscritor,me hizo conce¬ 
bir ideas que, ahora que estoy sereno, 
juzgo lo descabelladas que eran. 

Primero suscribí este telegrama: 

«Director Caras y Caretas á Presi¬ 
dente Juárez Bel man ó al que lo sea. 
Sírvase decirme si un tal Tolésf'oro Ló¬ 
pez, ha sido retirado cadáver vía públi¬ 
ca. Si no hubiera muerto todavía, dígale 
que Administración periódico tiene re¬ 
cibo cincuenta centésimos pendiente co¬ 
bro. Dé traslado telegrama á Junta re¬ 
volucionaria para indagar paradero 
suscritor. Si averigua existe, dígale no 
se mezcle pava nada pronunciamiento y 
si lo hace que deje recibo chancelado 
con Agente Caras y Caretas .» 

Después pensé en el suicidio por into¬ 
xicación y me bebí un vaso entero de 
agua de Santa Lucia. 

Luego no me moi'í y aproveché esa 
circunstancia para marcharme á Bue¬ 
nos Aires, que fué lo que supuse mas 
práctico. 

Iba dispuesto á defender con mi vida, 
la muy preciosa de don Telésforo López. 

No llevaba armas de fuego, pero lle¬ 
vaba otra cosa peor. 

Me había echado en el bolsillo, con 
toda sangre fría los últimos balances del 
Banco Nacional, á cuya sola presencia, 
esperaba que se murieran de repente 
todos los beligerantes, con cantones y 
todo. 

Que estuve en ei teatro de la revolu¬ 
ción yó lo saben ustedes. 

Lo que ignoi'an es lo que rae costó 
dar con mi abonado (que Dios guarde 
muchos años, ó ¡>or lo menos torios los 
que viva el periódico); pero renuncio á 
describirlo porque les causarla espanto 
la relación. 

Básteles saber que hubo quien me 


creyó nacido en Esparta ó en algún 
pueblo colindante. 

Figúrense que en mi afan de buscarle 
por toda la ciudad, aproveché el único 
medio de locomoción que había, que 
era el de montarse sobre las bombas que 
disparaban los cañones de la escuadra. 



¡Yasé que lo dudarán ustedes! 

Para todo el que me conocía fui á 
Buenos Aires con el carácter de corres¬ 
ponsal de La Razón, y asi se explica que 
uno al verme cruzar velozmente la Plaza 
Victoria me dijera á voces: — ¡Como 
corres . pomaÍ! 

No hay nada que haga al hombre tan 
abnegado como el cobro de una suma y 
la de cincuenta centésimos, en las cir¬ 
cunstancias actuales, se comprende que 
le conduzca áun hombre, decentemente 
pobre, hasta el sacrificio. 

Ahora,ya estoy convencido de la exis¬ 
tencia de don Telésforo; lo único que 
falta es que rne pague, que todavía no 
lo ha hecho. 

¡Vayan enterándose de los sinsabo¬ 
res que proporciona la edición de pe¬ 
riódicos! 

Y todo por el vi! puchero! 

¿En qué estaría pensando Dios, cuando 
puso estómago á los que tan mal hablan 
de emplearlo? 



No es por alabar á la Compañía, pero 
cuando quieran ustedes saber loquees 
un vapor nial servido, hagan lo posible 
por tomar pasaje en alguno de los que 
tiene La Plateóse. 

Primero se acercarán al despachó de 
boletos y cuando mas risueño esté el 
que los despacha, tendrá la para de un 
casero á quien se le adeudan seis meses. 

Después le entregarán sieíépésos cumo 
siete soles, y si pagan en papó, como 
siete sábanas. 

Luego, estarán esperando el número 
del camarote, hasta que las balijas hayan 
rodado el tiempo conveniente por todos 
los rincones. 

Mas tarde, Ies llamarán para sentarse 
á una mesa que tiene unos manteles 
muy blancos y unas aceitunas muy 
negras, debiendo ser verdes por de¬ 
recho de raza. 

Y á las dos ó tres horas de estar senta¬ 
dos, cuatro ó cinco camareros de galan¬ 
tería tan dudosa como la legitimidad de 
las aceitunas, circularan por todas par¬ 
tes presentacloos platos cuyo contenido 
solo el cocinero y, cuando mas, Dios, 
saben de lo que está compuesto. 

Como por el menú de un (lia se sabe 
el de todos, voy á deciros el que me sir¬ 
vieron anteayer en el Eolo: 

Un plato manchado ligeramente de 
un liquido oscuro, con el nombre su¬ 
puesto de caldo. A simple vista, el fondo 
de la porcelana parecia terso, pero con 
el auxilio de unos lentes de teatro se di¬ 


visaban dos pedacitos de una cosa que 
se firmaba en el menú con el seudóni¬ 
mo de tortuga- 

Plato núin. 2—Disco rojo, con in¬ 
crustaciones blancas, apodadado mor- 
tadella. 

Su espesor era tan reducido que á 
través de él se leía con toda claridad 
el sello de La Píateme y hasta un fo¬ 
lletín de diario, si se hubiese querido. 

Plato núra. 3—Trozo informe de una 
sustancia amarillenta, granulosa, en to¬ 
da la superficie, veteada por los lados y 
refractaria á la acción del calor y del 
cuchillo, circunstancia, esta ultima, que 
me impidió reconocer su estructura y 
aspecto interior, 

Plato núm, 4— Fac-simü de un pas¬ 
tel ordinario. Metiéndole el cuchillo al 
sesgo, levan! é una tapadera de la misma 
sustancia, quedando al descubierto una 
agrupación de objetos negruzcos que el 
paladar mas insensible reconocería por 
los residuos de mil comidas. 

Entre los objetos que llevaba en sus 
entrañas el pastel, hallé uno, durísimo, 
de forma redonda y de color blanqueci¬ 
no. Me le tragué distraídamente y aun 
vivo con el recelo de que guardo en el 
vientre un boton de calzoncillo. 

Plato núm. 5—Lo titulaba cardo el 
menú, pero no he visto nunca que se 
diera ese nombre al género de tienda. 

Al principio creí que era un trozo de 
lona de algún velamen viejo, pero, des¬ 
pués de un detenido examen, deduje que 
era un tirante de botin rebozado con 
manteca. 

Plato núm. 6 —Gallina asada. Me cor¬ 
respondió una pata, y si tendré des¬ 
gracia, que me tocó la de una gallina 
coja. Aquella pata era de palo, no me 
cabe duda. En el primer mordisco casi 
pierdo dos dientes de arriba. Una vez, 
que se me desprendió del tenedor, cayó 
hasta el suelo, con tal desgracia, que 
agarró un pié al que se sentaba á mi 
lado. Si le hazna daño, que ayer todavía 
cojeaba. 

Plato núm. 7— Berros . ¿Han visto 
ustedes ese ramaje que se pone en los 
Nacimientos cuando viene la Noche 
Buena? 

¿Han visto ustedes esas hojas de trapo 
con que las mujeres adornan sus som¬ 
breros? 

Pues todo eso nos comimos en el Eolo 
con aceite y vinagre y bajo el título de 
berros. 

Postres—Pasad por ellos como si lo 
hicierais por sobre Ascuas,y tomad el ca¬ 
mino del camarote á buscar en el repo¬ 
so un olvido para el hambre. 

Antes, tomen el número que no les 
dieron al embarcar. Si no estuviera el 
comisario en la oficina, búsquenlepor 
todo el vapor, que ha de estar, si no se 
ha tirado al agua. 

Ya entraron en el camarote. 

El boton de la luz eléctrica no fun¬ 
ciona; el de llamar al camarero, tampo¬ 
co y si por acaso funciona el boton, de 
seguro que no funciona el camarero. 

¿Y la vela? ¿Dónde estala vela?—pre¬ 
guntareis? 

‘ Y puede que algún marinero os con¬ 
teste: 

—No se usan mas que cuando se inuti¬ 
liza la máquina y el viento es favorable. 

Sobre todas estas cuitas tuve yó, el 
juéves por la noche, la de que un jóven 
recitase poesías en voz alta cerca de mi 


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CARAS Y CARETAS 


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camarote y la de c¿ue otro jóven de ins¬ 
tintos musicales ía emprendiese con el 
piano hasta después de las diez. 

Por la mañana supe que ambos per¬ 
turbadores del reposo público, venian 
de la revolución. 

Ya pensé yó, cuando les oí,que aque¬ 
llos chicos tenían carácter revolucio¬ 
nario. 

Los salva-vidas en los vapores de La 
Píateme tienen su mejor aplicación á 
bordo. 

* * 

Me anuncian que hay bastante origi¬ 
nal y digo, con el ángel: 

Ave María . 

Eustaquio Pellicer. 



Cada cuál tiene sus monomanías y sus preocupa¬ 
ciones, 

Haj quien juzga de las personas con relación á la 
fisonomía, en genera]: dicen que la cara es el espejo 
del alma. 

Pero 3 como decía Quevedo, fijándose en un aspeó¬ 
lo del asunto: son tontos todos tos que lo parecen y 
gran parte de los que no lo parecen. 

Los ojos, según opinan algunas personas, son los 
traidores de quien los usa. 

Y digo «quien los usa* porque hay individuo que 
tiene ojos de adorno, que para nada le sirven. 

Mi debilidades la nariz; y no porque llegara tarde 
^ reparto, que. Dios no me la aumente, con la que 
ten go puedo ofrecer un buen banquete de carne á 
bs moscas. 

Para mí, la nariz es el documento personal de ma¬ 
yor fuerza. 

Cuando veo á un desnarigado, siento cierta repul¬ 
an inexplicable, 

Esto pudiera ser motivado por odios de dase. 

Pero, estudiando concienzudamente las narices de 
k humanidad, se ve que no es caprichosa la opinión, 
corno lo es la naturaleza. 

Hay narices de verano, arremangadas y con dos 
ventanas á la calle, que servirían para ventilar un hos- 
P EtaI ? cuanto más para ventilar los pulmones del usu¬ 
fructuario. 

Así, suelen ser los que las llevan, particularmente 
bs mujeres, muy desahogadas. 

Hay narices aleonadas, anchas y aplastaditas, como 
11 hubieran sido rematadas con plancha de vapor, 

A las personas que disfrutan esta dase de narices 
1,0 se 3as puede tratar de cerca, porque viven en olor 
? nó de santidad. 

Narices de horma torcida vemos algunas, y revelan 
sus amos están, por lo menos, en primer curso 
e chifladura alarmante. 

Eua hermosa nariz, terminada en pelota, que pa- 
recp la cabeza de un niño recien nacido, de color 
am °ratado y lustrosa, como si estuviera pulimentada, 

® s ^dicio de que el propietario viene de buena cepa 

yvá. r 

No faltan narices como aldabones en puerta de 
Ca$a grande. 

Narices son estas (ó aquellas) que excitan >á las 
señoras embarazadas deseos de morder, y en los va¬ 
rones vírgenes intenciones de tomarlas con tenazas. 

Pertenecen á laclase de cocheros do lujo y de se¬ 
nadores del país y extranjeros. 

Las hay también de cucurucho^ ridiculamente rec¬ 
tas y largas y terminadas en punta, como los cuernos 

naturales. 

Son peligrosas, porque llegan antes qne el propie¬ 
tario á todas partes; lo mismo á la habitación donde 
tuurmuran de él los amigos, que á la taza del café y 
*1 café de la taza, y á la llama del fósforo antes que 



amacopca Casera. 


Los dueños de las mencionadas narices, son gene¬ 
ralmente, hombres tristes, según yó, porque vivon su¬ 
jetos á tanta pesadumbre. 

De la nariz aguileña nada debiera decir, porque 
soy parte, esto es: que en cara de mujer* es la nariz 
que me seduce. 

Verdad es, lo confesaré con el correspondiente ru¬ 
bor, que en cara de mujer todas las hechuras de na¬ 
rices me parecen buenas. 

No digo que me las comería, porque esto es su¬ 
cio, pero sí que me gustan, y ustedes perdonen por 
la revelación. 

La nariz prominente y aguilena, que parece la si¬ 
lueta de un camello, es de las que ofrecen mayores 
desventajas. 

En tiempo de invierno, se hielan por el lomo y en 
tiempo de verano, como la punta vá tan próxima al 
labio superior, sudan y mortifican al propietario limpio. 

Un estornudo de semejantes narices es un cañona¬ 
zo: en aquellas concavidades que sirven de tornavoz 
ó de torna estornudo, los ruidos son mas sonoros. 

Es naric que no usan mas que los retirados y alguna 
señora de la época del rey Don Fernando VIL 

Y éc-Us la usan ya por rutina y por conservar 
algún recuerdo de la edad de amor. 

La nariz que parece un grano, chiquilla, redondi¬ 
ta y coloradíta, es patrimonio e&dusivo de prestamis¬ 
tas y vigilantes, y cocheros de alquiler ó para al¬ 
quilar. 

Con lo dicho queda probado, según creo, que hay 
algo en la nariz que sirve al observador para deducir 
quien es el prójimo. 

Siempre A sus órdenes, con un palmo de nariz. 

Pituitaria. 

EPIGRAMAS 

INÉDITOS 


Los médicos son enfermedades que coadyuvan á 
la muerte de sus enfermos. 

La medicina es una farsa, 

—Lo mismo saben los facultativos de nuestros pa¬ 
decimientos, que nosotros mismos. 

Estos principios caseros, tan franca y grosera¬ 
mente formulados, pasan por axiomas para multitud 
de personas y familias. 

Declarados, por esa porción silvestre de persona- 
idades inútiles ó perjudiciales, mejor dicho, ja cien¬ 
cia y sus representantes, queda estíblecida de hecho 
la medicina casera 

Los que no quieren arriesgar su preciosa exis¬ 
tencia, confiando su salud á los médicos, acogen 
sin reservas ios preceptos de los curanderos, mé- 
mcos amaestrados en libertad, como algunos ca¬ 
ballos. 

La tiranía más insoportable para los tontos, es la 
de la ciencia. 

De aquí la desamortización de la medicina y de 3a 
farmacia, solicitada y practicada por algunos sujetos, 
libres de cultura y limpios da enseñanza, aunque nó 
da polvo y paja. 

El formulario casero contiene sinnúmero de recetas 
para curar cuantas enfermedades pueden afligir á la 
humanidad. 

Contra la jaqueca, cualquiera vecina ó cualquier 
vecino, o la cocinera ó el mucamo, recomendarán más 
de cincuenta, remedios. 

—Baños de todos los pies, bien calientes, con sal 



de FIGUEROA 


Al nuevo gobernador 
llegan á felicitar 
tres frailes, y al desmontar 
se expresa así el orador: 

—*A haceros el cumplimiento 
somos enviados íi Usía 
tres no mas, porque no había 
mas bestias en el conventos 

«Ved allí un mano muerta, un para nada,* 
dijo uno apostrofando b fray Matías; 
pero dióle el buen padre tal trompada, 
que las muelas rompiólo y las encías. 

Ora ya sabe el tal, por cosa cierta, 

si un fraile es mano viva 6 mano muerta. 

* 

* * 

Queriendo poner Patricio 
un puesto de carnicero, 
trató de saber primero 
quien le enseñase el oficio. 

—i ¡Hombre!» dljolo un aldeano, 

«si lo quieres acertar, 
para aprender b carnear 
ponte con un cirujano.» 

«Napoleón me manda que 
os proteja, ¡oh Portugal!» 
lacónico un general 
dijo; «y yo os protejeré», 

Y lo hizo con tal fineza, 
que ya en aquolla nación 
dicen: toma protección..., 

y se rompen Ja cabeza. 

* 

Paulina, b quien yo obsecuente 
dediqué una poesía 
dióme por galantería 
un beso, [pero en i a frente! 

A mí, dy méritos falto, 
aquel beso, claro está, 
fué un alto honor.., ¡y ojalá 
no hubiese sido tan alto! (1) 

(1) Mademoiselle Lyon, artista dramática, di6 un beso 
al amor en el proscenio del teatro Solís,—El hecho mo¬ 
tivó el anterior epigrama. 


y mostaza, opina uno. 

—Eso es proponerme que me los guise. 

—Lo mejor—expuso otro facultativo espontáneo— 
es el vitriolo. 

-—íQué atrocidad! 

Toma Vd. lo que cabe en una cucharita dei 
café..... 

Primeramente toma V, la cucharilla—rectifica una 
facultativa de la vecindad, que no puede consentir 
que, por omisión ó desorden en la fórmula de la re¬ 
ceta, se malogre la cura. 

Pues bien—continua el doctor de obra prima, 
sin perjuicio de ejercer de criado,—toma V. un par 
de cucharad-itas y se la echa en los ojos, y d dolor de 
la cabeza desaparece instantáneamente. 

los ojos también—piensa el paciente si con¬ 
serva algo de entendimiento. 

—Contra los sabañones, nada como e] aceite hir¬ 
viendo 

Que sufre un niño el sarampión; pues, según los 
médicos y doctoras caseros, es indispensable tener 
al nene durante dos meses envuelto en mantas, y de 
cuarto en cuarto de hora, propinarle media copa de 
coñac, para que entre en reacción. 

Que padece del estómago algún vecino... 

—Hombre—le dice la patrón a T —¿porqué no toma 
Vd, leche de yeguas á todo paito? 

—¿Ha probado V. el Leroy? 

—No, señor. 

—Pues, mire usted, en mi casa no ha entrado un 
médico hace muchos años, y en cuanto cae enferma 
alguna persona de la familia, que son pocas.,.. 

—¿Las personas? 

—Las que caen enfermas. 

—¡Ah! 

Ya se sabe, Leroy: ¿que mi señora se siente 
acatarrada} vomitivo y purgante Leroy: ¿qne mi suegra 
se siente molesta de los juanitos.,.. digo de los jua¬ 
netes? pues Leroy. 

—¿Y se conservan ustedes bien? 

—Han muerto siete; pero i los que quedan no 
les parte un rayo. 

Contra el hipo, que suele molestar á los niños en 
la lactancia, según la ciencia casera, el mejor remedio 
es un susto 


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UN DUELO A LA AMERICANA 



(CUENTO I)E ACTUALIDAD) 

Enviado por nuestro Corresponsal en Buenos Aires 


Sír James Wull T habitante en New York, 23 gfreel, Í4 
haus r tropezó con Sír Povrer, habitante en la misma 
calle dos casas mas arriba. 


Y como teníala resentimientos personales, el tropezón 
fui causa de que so vinieran á las inands. 


Lnterriniei on los amigos y qut?dd concertado un doc¬ 
io, A rifle, en el dosque de lingson, h 2 millas de Ja po¬ 
blación. 



Sir Jame*, cansado de avanzar, se detuvo A medí tai- 
una táctica de ataque y comprendió que lo mejor era 
ocultarse y estar A la áspera, hasta que el enemigo se 
presentara. 


Entretanto *ir Power, seguía dando vueltas hasta que 
relie^ionc que lo mas conveníenr* era esperar aga¬ 
zapado. 


Al di a. siguiente, á las $ en punto de la mañana, Sír 
James YVuli penetraba eo ei bosque, por la parte Su¬ 
doeste, á la ves que Sír Power to hacía por la pai te Nor¬ 
deste. _ _ 


Al cabo de dos dina, Sir James se iba quedando eitre< 
ruad amen te flaco. 


Sir James, poniendo en práctica m idea tomó así en ( o 
en un sitio seguro. 


Y lo propio hizo Sir Power 


Y Sii' Power ]no digo nada! 


Y 1 los t años, esto solo quedaba de 3ir James Wall, 
habitante en Kew-York 33 Street 34 haus. 


Y esto es lo que quedaba de Sír Power, vecino de la 
misma calle dos casas mas arriba. 


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COSAS TRISTES 


A LOS CAÍDOS POR LA BUENA CAUSA! 


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I-—El buen vieja. Uiíti^mbcrg y su preciosa sobrina Lta, ¡2—., .él trovador GoüYMm que, al augmentarse su dulce 3—, -. yen grabar, sobre ,j l bateo ^ [tt-p poco antes ocu- 

lOuían iresco en su jardín, vigilados de cerra pin dueüo, ae rnLEetjene en en tonal 1 dulcen endechas... para, cJ nombre idolatrad*), y un tv razón herido, sún- 

td pretendiunu» de la niña,.. bolo elocuente de su pasión. 


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4—Enamorado de ¡m obra, acude h Jásemelas dd ^.. .cuando se vé obligado á ocultar su elocueme e—.., quien, teniendo málas pulgas, y sospechando de 
árbol cercano, para añadirle el atractivo de un hermoso grabado, Eéntiítdose encima, al ver que se aproxima de las Intenciones dei amartelado galan, 1c derriba i mo¬ 
co lo r de sangre... nuevo el vi eje íiutteniberg.,, jirones y le obliga á caer sobre sus eternos papelee. 


7—.. GotlVido deja en ellos, con la parte posterior dé 
sus ealüS.s, la indiscreta reproducción de su obra. Una 
idea gema] atraviesa el cerebro de GucXemberg.,. 


8—y lomando en brazos al pobre poeta, comienza i 
estampar—(apesar de sus gritos y protestas}—la primara 
edieion que baya salido de prensa humana ... 


S“.y habiendo alcanzado por fin el ideal soñado, 
concede ia mano de su sobrina al enamorado jdven, 
para ateuuarun tanto los naturales sufrimientos de su 
alma dolorida» 


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CARAS Y CARETAS 



O muere el angelito, ó pierde el hipo definid- 
vamente. 

Otro remedio; arrancar un pellizco de pelo de una 
de las bayetas (que ha de ser amarilla) en que está 
envuelto el chiquitín; humedecerle con saliva natu¬ 
ral de persona adulta, y pegarle en la frente del 
chiquillo. 

Para curar las anginas, no hay específico que pueda 
igualarse al agua que resulta después de lavar en ella 
la ropa sucia: un cuartillo de hora en hora, y adiós 
anginas, y estómago y todo. 

Contra la bilis, leche de vacas para casa de los 
padres. 

Para concluir con los dolores reumáticos, friccio¬ 
nes con un gato de Angola en la parte dolorida, 

He conocido á un sujeto que, para curarse de icte¬ 
ricia, se arrojó desde un piso segundo á la calle, por 
recomendación de un vecino, á quien debía unos 
pesos.—Lo que necesita usted, es una emoción—le 


Para mi no alumbra el 


tros teatros. Descuella tanto en el vaudcviUe 
ligero, chispeante, frívolo, como en la comedia 
de costumbres, de corte correcto y do factura 
fina. Su talento de interpretación abarca todos 
los géneros, y triunfa con tanta facilidad en 
las obras de Moliere, como en las de Sardou, <5 
como en las de Millaud, Meilhac y Ilennequín, 

¿No lian visto ustedes fi h gran actriz en La 
fmime á papa? Pues no han visto cosa buena, 
lY en Lili/ ¿Tampoco? Pues entonces, hagan 
de cuenta que no lian visto nada. La Judie en 
Lili' i¡ ni y a que ca, como dicen en una opere¬ 
ta de cuyo nombro no puedo acordarme en este 
momento. 

Esto ha sido la semana de los beneficios, tan¬ 
to en yolis¡ como en ul Políteama, pero sin bene¬ 
ficio para nadie. La Leader no tuvo mas que 
medio teatro y la Svicher no ha sido mas feliz, 
E>tn ultima ganó aplausos justicieros en Linda' 
y se reveló como virtuosa notable ejecutando 
un Ie'uzü de concierto, ¿en qué Creerán ustedes? 
¿En el Tioloncello!! 

La Condé también ha tenido su función de 
gala, con Carmen , la obra maestra de Bizet. 
Por cierto que quien dió beneficio en la obra 
fuá el tenor, que mereció verdaderas ova¬ 
ciones de carcajadas durante toda la noche* 
El resto de la compañía no se mostró á la al¬ 
tura de la pieza. ¡Qué se había de mostrar! Esté, 
haciendo mucha falta en la compañía la batuta 
mágica del maestro Pomé ! 

C alisa Sí. 


sin tu mirar que me a 
Mas müstio estoy que una 


y parezco un 
pues que no salgo de 


En mi tierno 


el cariño siempre 
que es volcan en 


Del hierro de tu 


soy perpetuo 


Y el paciente se arrojó á la calle, 

Pero con tan buena suerte, que en lugar de estre¬ 
llarse, como tenía merecido* cayó sobre un pobre 
hombre y quedó montado. 

El infeliz transeúnte quedó desarmado; durante 
muchos años vivió en movimiento continuo; parecía 
uno de esos muñecos que bailan cuando les tiran de 
un hilo. 

El de la ictericia se curó. 

Así es que, en vista de su ejemplo, cuando vé á 
cualquier enfermo, postrado en cama, le recomienda: 

—No sea V. tonto; despida al médico y tírese á la 
calle, yó respondo. 

Palhte. 


no muestras en la 


de maza 


me he de convertir en 


he de morder como un 


No me hostigues mas, iu 
estrella, sol. ó 


—No te puedo olvidar, Pepe querido; 
tu muerte me ha causado tal quebranto, 
que hoy se encuentra mi pecho dolorido 
vertiendo sin cesar copioso llanto; 
nunca podré olvidar lo que me amabas; 
tú eras el dulce encanto de mis días, 
¡Cuántas veces mi nombre pronunciabas! 
¡Y cuántas en mi falda te dormías! 

No puedo conformarme con mi suerte; 
mi dolor ha de ser inextinguible; 
el recuerdo que en mí deja tu muerte, 
jamás se hade borrar; es imposible, 
nunca te olvidaré. 

—Diga señora, 

y usted perdonará si me permito, 

¿era un hijo tal vez, el que usted llora? 

—No, señor; era un loro muy bonito, 

Pere zurria. 


Mi querida Doro 
Extrañarás que te es 
hecho un 

después de nuestra 
por ei hombre de Ja 


que me corto. 


colgándome de un 
ó recurriendo a) 


Pero Amor tan me su 
que perdón, humilde, imp 
y vengo por ta 
mas veloz que una 
i decirte que te ad 


al veneno ó á la 


Pincel 


Porque lloras Asunción, 
si te quiero 
con un amor verdadero 
y en tí pienso á todas horas? 

¿Por qué lloras? 

¿Por qué ese afau lastimero? 

¿Por qué viertes ese llanto 
de amargura? 

¿Tienes celos, por ventura? 

¿Piensas que te quiero poco? 

¿No estoy loco 

por tu encanto y tu hermosura? 

¿No te he dado de cariño 
muchas pruebas? 

¡Y ese par dé botas nuevas? 

¿Y esas ligas tan preciosas? 

¿Y otras cosas 

que te compré y qne aún las llevas? 


Flaco como un 


La semana no puede haber sido mas desas¬ 
trosa para las empresas de tea tres. Los sucesos 
de Buenos Aíres han influido sensiblemente en 
la entrada de boletería, y los artistas se han 
visto obligados á trabajar solo para las buta¬ 
cas vacías y las luces del gás. 

Ha sido una lástima, en verdad, que no haya 
asistido mayor concurrencia ñ Solis, en esta 
última semana de la Judie y Coquelin, La emi¬ 
nente actriz so ha conquistado al público y lo 
maneja como íi un niño. Lo engatusa con una 
mirada, lo entusiasma con una sonrisa, y con 
un par de sus notas dulces y afinadas, lo trans¬ 
porta hasta el delirio. 

También ¿corno lió? Es la Judie la artista mas 
completa que baya pisado el escenario de nues- 


que ya rr 
tomando 


porque no te ven mu 
He perdido hasta el 
¡mi existencia es solé un 
de espinas, cardos y 



© Biblioteca Nacional de España 



CARAS y CARETAS 


23 


¿Por qué estás triste, Asunción? 
¿Por qué lloras 
cuándo dices que me adoras? 
¿Acaso ¡ingrata! has creído 
quo te olvido? 

¿Acaso mi amor ignoras? 

¿Será que algún imprudente 
te diría 

que á una antigua amiga mía 
le di la otra noche un beso? 

¿Es por eso? 

¡Pues vaya una tontería! 

Espero que no te v&3 r as 
á ofender. 

¿Que he besado á otra mujer 
con amorosa ansiedad! 

;Es verdad! 

Y eso qué tiene que ver? 

F. Y, 



Las carreras anunciadas para hoy, han sido 
suspendidas, 

Y esta vez no ha tenido la culpa el tiempo, 
que se ha portado como un santo durante la 
semana, no lloviendo sinó á ratos perdidos, no 
relampagueando sinó de tardo en tarde, conce- 
diendo siquiera un par de dias medianamente 
bellos. Lo que es esta semana, el tiempo, ese 
ñiño loco y voluntarioso que tan pronto ríe 
llora, ha merecido un premio por su 
buena comportacion. i 

¿Cómo, pues, se han suspendido las carreras? 
Jockey Club lo ha dispuesto así, ¿Porqué? 
Bs esto lo que no sé oí me esplico. La suspensión 
Perjudica á mas de cuatro, y la circunstancia 
de estar pesada la pista no es bastante para 
justiñc&r eso perjuicio. 

No habiendo hoy carreras, escuso hacer los 
Pronósticos acostumbrados, que postergo hasta 
e l domingo próximo, tomándome una semana 
de tiempo para brujulear un poco en el Premio 
Sarandí é informarme sobre el estado de Ex- 
^oor, Buricayupí, Yoluhilis, Guerrillero, Gór- 
y Recuerdo, que medirán sus fuerzas en 
Gsa espléndida carrera. 

Bn los otros premios podría pronosticar desde 
por que no pueden sor mas claros, en mi con¬ 
ato, Kléber y Twin ganarán las carreras en 
están apuntados. En cuanto á la carrera 
saltos, será probablemente de Osmunda, 
Iaa s qne práctica en eso de saltar barreras y 
Ve &cer obstáculos. 

£>e la fiesta hípica del pasado Domingo, poco 
te bgo quo decir á ustedes. Fué una fiesta 
'fiüftibre á pesar del interés que ofrecía el pro- 
BPaiua. Se jugó poco, sin entusiasmo; la gen- 
s $ hallaba mústia y preocupada con el entri¬ 
pado de los asuntos de Buenos Aires.—Y para 
incluir de aguar la fiesta, cayó una lluvia 
apretada y fuerte que obligó á la concurren- 
c ^ a á desalojar el Hipódromo, 

Bas dos últimas carreras «o largaron bajo un 
^hacera formidable, y tal vez debido á oso re¬ 
ataron dos enormes batatazos. Aventurero 
venció fácil á Solitario, y Niño derrotó á Jon- 
^uil, que era gran favorito en los 1,400 metros, 
Muiles ganó el premio clásico, y en los dos 
Primeros el Stud Charrúa mostró las uñas con 
Nellio y Murat, que obtuvieron dos triunfos 
s iñ esfuerzo alguno. 

Esto es lo poco que tengo que relatar por hoy, 
■"Para ei próximo domingo he de pronosticar 
Concienzudamente y con arreglo á preciosas 


informaciones. Una adivinadora, amiga mia, 
me tiene prometido el vaticinio exacto en la 
carrera grande, 

¡Con que, señores, aprontar los bolsillos para 
embolsar las ganancias! 



Con este número, damos de Mapa á nuestros 
suscritores un grabado alegórico de los sucesos 
do Buenos Aires, 


El menos entendido verá que Schütz ha sa¬ 
bido intepretar el asunto, de una manera habi¬ 
lísima. 

Caras y Caretas se complace en dedicar este > 
humilde recuerdo á los vencidos. 

Y digan ustedes ahora, que no nos desvivi¬ 
mos por tener contentos á los que nos favore¬ 
cen con el pesito de la suscricion. 

* 

• * 

¡Una noticia importante! 

[¡Una importante noticia!! 

Han empezado á regir 
las esperadas tarifas 
de los carruajes de plaza 
á que aludí el otro dia. 

Ya dije y ó que la -Junta, 
en dándole iniciativas 
y un par de siglos de plazo, 
no hay cosa que no consiga. 

4 

m * 

De la revolución; 

Diálogo entre dos cívicos que estaban en el 
Parque.*, de Palermo: 

—Yó, de un solo tiro, inutilicé cinco bom¬ 
beros. 

—¿Con ametralladora? 

—No, señor, con mi fusil. 

—¿Estás hablando en andaluz? 

—No tal—te explicaré cómo:—Los cinco bom¬ 
beros estaban en fila, uno tras de otro, arri¬ 
mados ti una pared,—Yó, desde mi cantón, los 
diviso, y bonitamente, por entre dos sacos de 
garbanzos, apunto, disparo, y lo pego al pri¬ 
mer bombero en la frente, haciéndolo volar el 
casco,—El casco dá en las narices dul de atrás, 
y se las aplasta,—Al dolor se lleva las manos á 
la cara, y al levantar el brazo, le hundo el codo 
al de atrás en un ojo.—Retrocede este, y al ha¬ 
cerlo, le dá un feroz culatazo en la boca del es¬ 
tómago al cuarto, quien, trastabille a rulo, le 
planta el taco de la bota al quinto sobre oí 
mas prominente de sus callos,—De manera que, 
con mi solo balazo, quedó un bombero con la 
frente agujereada, otra con las ñatas aplasta¬ 
das, otro con ei ojo reventado, otro desmayado 
del culatazo y el último en un pió Lomo una 
grulla, viendo estrellas, 

—Pues todavía falta un bombero en tu cuenta. 

—¿Cuál? 

—Tú mismo. ¿Quién mas bombero que tú, 
después de la bomba que me Iras soltado? 

—Capitán, ¿ha comido su gente? 

—Sí, señor Coronel, acaba de desayunarse 
con media barricada. 

—¿Cómo es eso? 

—Como que mis soldados se han almorzado 
dos bolsas de arroz y una de porotos, de las que 
formaban el parapeto. 

—Ayudante, vaya Y. á averiguar imnedia- 
mente qué tiroteo es ese que se oye en la es¬ 
quina de La valle y Artes y pregunte al jefe 
del cautou si necesita refuerzos. 

(El ayudante, de regreso): 


—Coronel, el fuego graneado de] cantón era 
en procura de víveres. 

—¿Cómo? 

—Sí, señor; los soldados tiraban á una ban¬ 
dada do palomas que pasaba. 

—Yo he estado en cantón tres di as seguidos. 

—No sea usted embustero—No ha estado ni 
un solo minuto. 

— Atrevido, insolente! Se atreve usted á des¬ 
mentirme así, cara ácara? 

—Sí, señor, me atrevo, porque yo vivo á los 
fondos de la casa dé usted, y le he visto, du¬ 
rante esos tres días que dice usted haber esta¬ 
do en cantón, en zapatillas y robe de chambre , 
sin atreverse ni á asomar las narices á i a puerta. 

—¿Y quién le dice á usted que yo me refiero 
á los dias de la revolución? Yo he estado en Can¬ 
tón durante tres dias... cuando hice el viaje 
al Asia. 

—Pues para semejante salida puedo usted 
irso de nuevo á la gran... China! 

Un nuevo procedimiento 
para extinguir la langosta, 
se ha ensayado, según dicen, 
recientemente en Europa. 

—¡ Vaya por Dios!— (dirá el bicho 
ante noticia tan gorda)— 
yá ni vivir puede uno 

sin aguantar ciertas cosasI 

* 

A la casa editora Vázquez Cores, Dorna leche 
y Roye i, debemos los epigramas inéditos de 
Figueroa que ván en otro lugar. 

Pertenecen al segundo tomo de la Antología 
Epigramática quo en estos dias verá la luz. 

Agradecemos el envió. 


CORRESPONDENCIA PARTICULAR 

Sr. Don Manuel Tubíno—Florida—Anotadas las sus- 
cricfonés, y mucJias gracias. Pe rae ve re Yd. que ser i 
para bien cíe todos. 

Sree. O bes García linos.—Paso de los Toros—He en¬ 
riado Loa diez números que pidieron do aumento, i A 
asta paso la vida es un soplo! 

Capirote— Montevideo—t Porque tanta modestia* jSl 
sabemos que es Vd. de noble alcurnia! De capirote, hom¬ 
bre, de capirote! 

Agapíto Col y i^cr—Montevídeo—Gracias por loa 
benévolos concepto», pero no sirve. Cuando sepa Vd 
medir versos, hablaremos. Además, es nn tanto ofensiva 
tu composición, para mis colegas. 

Ptrrten ton —Mon te video-* ¡No sea usted chancho y 
dispense la paiabral Aquí se hace literatura y no por- 
nografial 

Srea. Fons y Ca.—Rivera—La snscrieion es en papel 
del Banco Nacional. Vean ustedes sí soy generoso! 

Sr. Emilio Braga—Guadal upe—Se fe acepta con mu¬ 
cho gusto como agente, y de lioy mas trabajar en 
paz por los intereses del periódico», 

Sr. Antonio M. Gimena-Rocha—Se mandaron los nú¬ 
meros pedidos, y quedamos á usted agradecidos. 

Sr. Luis Parea—San Josd—Tá están en viaje los nú¬ 
meros. Queda usted oficial mente—conceptuado como 
agente. 

Sr, Luís Cnrbeío—MIñas—Se mandaron loe números. 

Sr. Juan Hernández—ñuiaüno—GraoUa, Anoto lo» 
suscrito res. 



(EMPRESA DÍ/CCl) 

Compañía francesa, dlnijida por b ) célsbrs artista CwjucUn 

Beneficio Re Coqyieliii 

Le depit amenreni-Mtin knefiee--La cordü sensible 

(EMPRESA CB3ARI Y LALLONl) 

■ w 




& vi 

Gran Compaftia áfrica Italiana 

La ópera en 4 actos del maestro Ver di, 
Beneficio del pri mer tenor 

Üiúzaro Oííaviani 

-A.IDA 


© Biblioteca Nacional de España 




£5 de Mayo espina ííáRitrM* 


SARAWDl 34-7 


Hace calcado ¿ síedMa, 

¿l unos precio s muy barato s, 
y ea la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Su martillo ha demostrado 
que, de todos los que hay, 
es, el ma.y afortunado, 
pues con di lia rematado 
la mitad del Uruguay, 


Si te dice ti el bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
le puedas decir, lector, 
que se lo cuente & su abuela 


Para hacer un buen regalo 
Yéte á ¡Síenra sin dudar, 
porque Slunra, en su Bassar, 
nunca tuvo nada malo. 


Fotografié inglesa 


Peluquería 

18 UK JUPIO JJOM,. b 

Nadie a pelar le aventaja, 
y afeitando es tac artista, 
que al íilo de su navaja 
ao hay pelo que se resista. 


Rincón 176 

Fotografía especia i, 
en que se cdpia á la gente, 
tan perfectismiameute, 
que parece natural. 


j Uruguay 176 ] 

Ks un medico especial, 
de quien diría cualquiera * 
que hi\ encontr ado ía manera 
de hacer al hombre inmortal. 


ZabnEíi 154 

Llevd el martillo á. Maeso, 
en campaña provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso, 


Empresa de Encftmjondas 

CSERITO 207 

La Empresa que te presento 
te ruego; lector, que atiendas, 
porque hace las encomie o das 
con la rapidez del viento. 


Misiones 11B 

¡Enseña el plano tan bien 
!y la música tan pronto, 
que eu tres meses al mas tonto, 
le convierte en FubUten* 


NAIVÍBA 


-j jiBisniró 


Al TÜP) -NAMSA 


fjumf 

ifr® 1 '*! 


25 tíG Maya 370 

Pastelee y confitura 
y dulces de los mejores; 
en esta casa, señores, 
es todo vida y dulzura* 


' fio imítelo ti 257 

con poco que quiera usté, 
desalojar el bolsillo, 
se dá fácilmente el brillo 
de no caminar k pid* 


£5 de Majo £00 

Heflejanccn tanto brío, 
y lanzan tan buena luz, 
que trastornar! el semio. 
como dijo un andaluz. 


Hincón 28G 

Las hago tan españolas, 
y con tan buena* maderas, 
que acompañan ellas solas 
para cantar peten&'as* 


Treinta y Tres 215 

El que lije La Industrial 
en, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


Ibicuy £57 

Remata indistintamente, 
todo io que el gremio abraza, 
pero muy especialmente, 
los anímales da raza. 


Asunción ( Aguada ) 

Me comprometo á probar 
que mejor que esta cerveza 
ño la ha tomado Su Alteza, 
el Príncipe de Bismar. 


Bultos Aires frente á Soli& 

Nunca dijerir podrít 
con facilidad usté, 
sino toma del cafe 
que sirvo el TupLNambá. 


Bacacay 7 

Se pueden lograr tres fines 
eu esta casa, lector: 
beber bisa, fumar mejor, 
y lustraras ios botines. 


Dentistas NüiienmerieEtiw 

CÁHAttAS 153 

Gracia* i los especiales 
estudios de Prince é HiH, 
pueden comer mas de in l ( 
con sus dientes naturales. 


© Biblioteca Nacional de España